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lunes, 21 de mayo de 2012

Las otras cacerias de Juan Carlos

Botsuana no ha sido el único destino elegido por el Rey para cazar en el continente africano. Don Juan Carlos también ha participado al menos en un safari en la vecina Zimbabue, alojándose en el exclusivo resort Pamushana Lodge, junto a la reserva de Gonarezhou.  
El monarca, según diversas fuentes consultadas por El Confidencial, viajó con "varios empresarios, entre ellos una mujer", y practicó la caza de elefantes y leopardos.
En la madrugada del pasado viernes, según la versión oficial difundida por La Zarzuela, el Rey sufrió una caída en su campamento de caza en Botsuana quele provocó un "estallido de fémur" y la rotura de una cadera. El jefe del Estado había acudido a la república centroafricana con "un grupo de acompañantes", cuya identidad es guardada bajo siete llaves por la Casa del Rey. Sin embargo, algunas fuentes consultadas por este diario aseguran que la princesa Corinna zu Sayn-Wittgenstein, amiga del monarca, formaba parte de la comitiva.
El Pamushana Lodge es un lujoso resort,al alcance de muy pocos bolsillos, enclavado en la reserva natural de Malilangwe, al sudeste de Zimbabue. Don Juan Carlos, según las fuentes consultadas, pasó cinco noches en el refugio privado del hotel, la estancia más cara del complejo: nada menos que 5.785 dólares -más de 4.400 euros- la noche. En la reserva apenas queda medio centenar de los cerca de 500 rinocerontes negros que aún habitan en Zimbabue. Este animal, que hace décadas poblaba en abundancia las llanuras del país, hoy se encuentra al borde de la extinción, sobre todo por la acción de los cazadores furtivos.
El jefe del Estado, obviamente, no cazó en Malilangwe -un área protegida-, sino en las safari areas colindantes con la cercana reserva de Gonarezhou, fronteriza con Mozambique. En la zona abunda el elefante, el búfalo, la cebra, el hipopótamo, la jirafa y el leopardo, entre otras muchas especies, cada una de las cuales tiene una tarifa distinta para los cazadores. El ejemplar de elefante, junto al de leopardo, son los más cotizados: más de 25.000 dólares el primero y unos 15.000 el segundo. Y ésas fueron, precisamente, las piezas que se cobró Don Juan Carlos, según las fuentes consultadas.
En un amplio reportaje de la revista Travel Zimbabwue publicado en diciembre de 2009, el periodista Mark Stratton describe los tesoros naturales y animales que encontró en las reservas de Malilangwe y Gonarezhou. Y tras visitar el cercano resort de Pamushana Lodge, donde se alojó Don Juan Carlos durante su viaje de caza, escribió que "la lista de clientes famososde Pamushana incluye al actor Michael Douglas y al Rey Juan Carlos de España".

jueves, 17 de mayo de 2012

LA NO EXCEPCIONALIDAD DE SU MAJESTAD
Durante los últimos meses, y en especial durante las últimas semanas, han sucedido diversos acontecimientos que ponen en entredicho la idílica imagen de la que hasta ahora disfrutaba la Monarquía española.

El primero de ellos es la salida a la luz pública de los negocios ocultos del yerno del rey, Iñaqui Urdangarín. El que parecía un miembro modélico de la fa...milia real, ha resultado ser un "presunto" ladrón que desviaba fondos públicos a empresas de su propiedad, aprovechándose de su posición social como yerno del Rey de España. Por supuesto, nada más saltar la noticia a la opinión pública, la maquinaria de la Casa Real se ponía en marcha para intentar dar la sensación de que los negocios ilegales del marido de la hija del Rey, habían pasado totalmente desapercibidos para el resto de miembros de la familia real. Diversos datos nos llevan a pensar que ésto es rotundamente falso, ya que las últimas informaciones dan a entender que el Rey estaba al corriente de los negocios y delitos de su yerno. Y qué decir de la Infanta Cristina, a la que se ha querido hacer pasar por una ignorante que firmaba documentos sin leerlos y que desconocía el origen de los millones de euros que utilizó para remodelar su palacio de Barcelona, por poner un ejemplo.

El segundo de los acontecimientos del que habría que hablar, es la famosa cacería de elefantes en Botsuana. Cacería que hubiera pasado totalmente desapercibida para el común de los mortales si no se hubieran encadenado una serie de circunstancias, algunas de ellas surrealistas y esperpénticas, a lo largo de esa semana. La primera, que el nieto mayor del Rey se disparara en el pie con una escopeta mientas practicaba la caza con su padre. La segunda, que ni el Rey ni la Reina dieran señales de vida durante los días posteriores al accidente, estando su nieto ingresado en un hospital. Y la tercera, que el Rey tuviera la mala suerte de romperse la cadera a miles de kilómetros de España, practicando además una actividad tan deleznable como es la caza de animales en peligro de extinción.

De nuevo, la maquinaria volvía a ponerse en marcha, y desde la mayoría de medios de comunicación se intentaba hacer creer a la población la excepcionalidad del asunto. Horas y horas de adulación y sumisión al monarca por parte de periodistas y políticos para hacer llegar un mensaje claro: "un error lo puede tener cualquiera, incluso un rey, y no puede tirar por tierra todos los años de compromiso con España y la democracia...". Todo ello rematado por las ridículas y prefabricadas disculpas del propio rey a la salida del hospital, las cuales se han querido hacer ver por parte de esos aduladores a sueldo, como un gesto que le honra y le humaniza.

Pues bien, todo lo descrito anteriormente, ni es excepcional, ni constituye un error puntual. El ritmo de vida de los miembros de la familia real es precisamente el que ha quedado patente durante estas últimas semanas. Unas vacaciones continuas pagadas con el dinero público y dinero proveniente de negocios ilegales y secretos. Hace años la revista Forbes fue censurada en España porque incluía en su lista a Juan Carlos de Borbón, para el que calculaban una fortuna personal de unos 2.000 millones de euros. Fortuna que habría amasado debido sobretodo a sus negocios y relaciones con las monarquías petroleras de Oriente Medio. Aquel rey campechano que nos han vendido como un trabajador infatigable al servicio de los españoles y las españolas, ha resultado ser un vividor empedernido al servicio de sus propios intereses personales y de los intereses de la oligarquía económica. No hay negocio de gran calado que se desarrolle en este país, que no pase por las manos del Jefe del Estado. Precisamente su viaje a Botsuana, fue supuestamente pagado por Mohamed Eyad Kayali, un rico empresario sirio, mano derecha del príncipe Salman, ministro de Defensa de Arabia Saudí e íntimo amigo del rey. Salman fue quién negoció el contrato de 6.700 millones de euros para construir el AVE entre La Meca y Medina, del que se han beneficiado varias empresas españolas. La frase tan repetida por políticos y periodista de "el Rey es el mejor embajador de España" es incorrecta, la frase sería más bien así: el Rey es el mejor embajador de las empresas españolas, con la debida comisión por delante claro está.

Debido a todo ésto, se hace cada vez más necesaria la lucha por la consecución de la República como modelo de estado y la salida del poder de la actual monarquía. Pero la lucha republicana no es suficiente. República y anticapitalismo deben ir de la mano. La monarquía, aupada al poder ilegítimamente por el franquismo y el apoyo de Estados Unidos, es representante de la oligarquía económica de este país, no del pueblo trabajador. La llamada "Transición", no fue otra cosa mas que la perpetuación de las estructuras de poder y las estructuras económicas bajo el amparo de un régimen parlamentario supuestamente democrático, poniendo como cabeza visible a un rey dispuesto a satisfacer las necesidades de los grandes capitalistas.
Pese a todo, es de apreciar el trabajo que involuntariamente está haciendo la familia real por la causa republicana cada vez que uno de sus trapos sucios sale a la luz, ya que cada día son más las personas que son conscientes de la verdadera cara de esta "modélica" familia y de la necesidad de un cambio de modelo de Estado. Hoy más que nunca, República y Socialismo.

L.O.
Plataforma Republicana de Torrejón